Moore
El viaje de mi vida: Un nuevo capítulo
Por Cathy Moore, una madre del Sistema
de cuidados Tapestry de Cuyahoga




En el comienzo del 2001, yo disfrutaba del hecho de que todos mis hijos ya habían crecido y se habían marchado. Pensaba que todo marchaba sobre ruedas. Tenía dos trabajos, jugaba a los bolos tres noches a la semana y viajaba. ¡Estaba dedicada a mí! Tenía el departamento para mí sola y estaba viviendo a mis anchas. Pero todo cambió al año siguiente.

La muerte de mi padrastro parecía presagiar una horrible y tumultuosa amenaza en mi vida. Su muerte me dejó con el corazón partido, pero mi madre estaba devastada. Ahora ella se encontraba sola y criando cuatro nietos, tres niñas y un niño. El hecho de que los niños eran “especiales” con múltiples problemas emocionales severos, complicaba mucho más las cosas. Mi madre, aunque era fuerte, necesitaba ayuda. En el 2003 se sometió a una cirugía de corazón abierto. Decidí mudarme a vivir con mi mamá porque ella necesitaba ayuda.

Si llueve…¡no escampa! A comienzos del 2004 quedamos atónitas al enterarnos de que mi madre tenía cáncer de ovario. Y como si fuera poco, en junio sufrió un derrame cerebral. En septiembre nos dimos cuenta de que el cáncer había hecho metástasis en fase tres. Irónicamente, mi madre murió el 4 de enero del 2005, en el día de su cumpleaños. La familia estaba devastada. Personalmente su muerte era para mí una pérdida catastrófica. Mi mundo parecía desmoronarse.

Yo le prometí a mi madre que cuidaría de los niños. Pero no sabía lo que me esperaba. Es cierto, yo había criado a mis propios hijos hasta convertirse en adultos, pero nada hubiera podido prepararme para lo que vendría. Porque eran niños con necesidades especiales, yo no tenía ninguna dirección ni guía. No sabía a dónde acudir ni qué hacer; y para empeorar las cosas, había perdido el empleo.

Todos los días recibía llamadas de los frustrados administradores de colegio pidiéndome que fuera a recoger los niños por problemas disciplinarios. Sus mentiras, robos y absentismo escolar pusieron en evidencia el hecho de que la situación estaba fuera de control. Parecía que cada día yo me estaba preguntando a mí misma. “¿en qué me he metido?” Salí a buscar ayuda desesperadamente y allí estuvo PEP Tapestry (Programa de Educación Positiva Tapestry), pioneros de lo que se convertiría en el Sistema de cuidados Tapestry de Cuyahoga.

Los profesionales de Tapestry nos ayudaron a desarrollar estrategias para manejar la situación y tomar mejores decisiones. Aprendí que PEP Tapestry es parte de Hough Collaborative, la cual está constituida por más de 30 agencias de comunidad y del condado incluyendo Jamaa To Jamaa, el Departamento de servicios para niños y familias (DCFS), y el Programas de Esfuerzos contra Abusos de Drogas y Alcoholismo de las Minorías Urbanas (UMADAOP) de Cleveland, todas dedicadas a ayudar a familias e individuos. La misma comunidad colaborativa me proporciona empleo hoy en día.

Soy más productiva, me valgo por mí misma y los niños se han beneficiado igualmente. Ellos han aprendido que independientemente de cualquiera de las tan llamadas limitaciones u obstáculos, ellos pueden lograr sus objetivos en la vida.

Aunque ha sido un capítulo difícil en mi vida, mi tripulación y yo estamos mejor ahora. Es cierto, algunos días son más difíciles que otros pero ¿saben qué? Creo que estamos listos para seguir al capítulo siguiente.


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